Si los expertos de una disciplina determinada tienen acceso a los mismos hechos, ¿cómo puede haber desacuerdos entre ellos? Más allá de que partiendo de los mismos datos se puedan llegar a equivocaciones (como al hacer un ejercicio de Física), me gustaría centrarme en qué factor o factores causan que, partiendo de los mismos hechos, diferentes personas lleguen a diferentes conclusiones y, por consiguiente, haya desacuerdos entre ellas. Así, para desarrollar este tema, lo relacionaré con dos áreas de conocimiento científico diferentes: la Historia y las Matemáticas, aportando hechos relacionados con ambas y con la pregunta inicial. Por medio de estos ejemplos, intentaré llegar al porqué de la situación planteada, aportando unas conclusiones propias al respecto.
George Orwell dijo una vez, y desde entonces ha quedado grabado en el saber general, que “la historia la escriben los vencedores”. Partiendo de esa base, podemos ver que la Historia, aunque debería ser objetiva, pues recoge nuestro pasado, presente y futuro; también está salpicada por el subjetivismo. Si quien escribe la historia es quien vence, es porque no habrá una sola historia, pero, ¿cuál de ellas será la real? En esta línea, otra estrella literaria enunció: “historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es exactamente lo que sucedió” (Enrique Jardiel Poncela), así, habrá tantas historias reales como partes entren en disputa. 

Cuando Estados Unidos decidió intervenir en la Guerra de Independencia Cubana, mandó a un acorazado. Y mientras los oficiales estaban disfrutando de una cena de bienvenida por parte de la delegación española, el buque estalló, acabando con la vida de centenares de soldados. Rápidamente, la prensa internacional culpó a España de lo sucedido, causando que Estados Unidos le declarase la guerra. Pero, ¿quién causó el accidente? ¿Fue un plan orquestado por España? ¿Por los propios EE. UU.? ¿O no fue más que un accidente, en la totalidad de su definición? Recordemos que el vencedor fue Estados Unidos.

Lo que se desprende del ejemplo anterior es que el subjetivismo juega una baza crucial a la hora de escribir la Historia. Así, los mismos hechos pueden dar lugar a diferentes conclusiones y, por ende, a disputas entre las interpretaciones. Pues, un barco estalla con soldados estadounidenses a bordo, sin más datos, si queremos darle una explicación quizás habrá que fijarse en los precedentes, en este caso que España estaba inmersa en una guerra con Cuba por su independencia y los EE. UU. querían mediar para que se lograse. Claro, si tenemos esto en cuenta, cobra más sentido que España fuera quien explotase el barco. Pero, ¿y si nos fijamos ahora en las consecuencias? Tras la derrota, Estados Unidos no reconoció la independencia de la isla, es más, la ocupó militarmente. Ahora cobraría más sentido la hipótesis de que todo hubiera sido un plan norteamericano para justificar su participación en la guerra. Mismos hechos, diferentes explicaciones, ¿cuál es la correcta?

Usar la historia como arma política ha sido siempre un recurso recurrente. Actualmente, existe en España un problema político y social relacionado con la independencia de Cataluña. Entre los partidarios se esgrimen argumentos históricos, aseverando que hubo una época en la que sí era un país independiente, pero España le arrebató este estatus. Si bien, el otro bando no reconoce que Cataluña haya sido independiente, y, por tanto, pone en entredicho el sentimiento independentista. Tal y como explicaba la BBC en el artículo “¿Ha sido Cataluña independiente alguna vez en la historia?”, esta fecha reivindicatoria es el año 1714, cuando la ciudad de Barcelona cayó durante la Guerra de Sucesión. Dentro del artículo podemos ver un ejemplo claro del enfrentamiento: “La respuesta para Josep María Fradera, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Pompeu Fabra, es No. Para Joan Cullá, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona, es Sí” (Zamorano, 2014). Como ocurría con Cuba, existen interpretaciones diferentes, y dependiendo del punto de vista de una persona o incluso de un experto, se escoge un bando u otro. Nuevamente, mismos hechos, diferentes explicaciones.

Sobre la segunda área de conocimiento, “N” simboliza en Matemáticas al conjunto de los números naturales: 1, 2, 3… Esto es, son todos aquellos números que, partiendo del 1, se les va añadiendo una unidad. Y, matemáticamente, son los que se utilizan para contar los elementos de un conjunto (como uno formado por manzanas). No obstante, habrá quien diga que esta definición no es correcta, es decir, que no parte del 1, sino del 0. Esta disputa sobre si el cero debería estar incluido dentro del conjunto de los números naturales ha generado mucha controversia entre los matemáticos. 

Tal y como ocurría con el ejemplo del acorazado estadounidense, de nuevo, tenemos unos hechos, antes la voladura del barco y ahora los números, que nos dan pie a discusiones. Pero la perspectiva desde la cual los miremos puede hacer cambiar nuestro punto de vista. Los que abogan por excluir al cero del conjunto de los naturales afirman que, si entendemos que estos números sirven para contar cosas, entonces el cero no entraría dentro de esta definición. Imagínense una clase, ahora se les pide que cuenten los objetos que hay en ella, si tuviéramos que dar cuenta también de las cosas que no hay (el cero), la descripción se haría eterna. Ahora bien, desde el desarrollo de la Teoría de Conjuntos por parte del ruso Cantor, muchos matemáticos apostaron por incluir el 0, pues existían conjuntos vacíos (sin ningún elemento en ellos). Esta postura también se justifica en el hecho que el cero representa el elemento neutro de la suma, es decir, da igual qué valor sumes a cero, que el resultado seguirá intacto.
En resumen, se ha podido llegar a varias explicaciones a la pregunta inicial. Una de ellas es el subjetivismo, pues, aunque no lo queramos, el ser humano en muchas ocasiones intenta aportar su punto de vista, por lo que, encontrar datos objetivos puede ser difícil, incluso en áreas como la Historia. En los dos ejemplos que se han analizado, se partía de un hecho concreto: la voladura del acorazado y la caída de Barcelona durante la Guerra de Sucesión. Sobre estos conceptos no hay disputa entre los expertos, el problema viene después, a la hora de interpretar las consecuencias de ambos eventos. Y en cuanto a la segunda área de conocimiento estudiada, las Matemáticas, se podría ver como factor influyente la idoneidad, pues en función de la situación en la que nos encontremos podremos decantarnos por una posición (incluir al cero) u otra (no incluirlo), según sea más o menos beneficiosa. Finalmente, también hemos visto que hay otros factores que podrían afectar a la discordancia entre las opiniones de los expertos: la definición que se esgrima como correcta, los antecedentes al hecho y sus consecuencias, la propia posición del individuo sobre el tema en cuestión y hasta los avances que se vayan aportando (como con la teoría de conjuntos).

“Una velada en que todos los presentes estén absolutamente de acuerdo es una velada perdida” 

Albert Einstein