Un día como cualquier otro. Entras en el baño, una melodía invade tu mente, y la entonas: de repente, eres una estrella del rock and roll. Tus amigos dicen que tus gorgoritos recitan la sintonía del averno, pero la ducha es tu fan número uno. Sin embargo, sales de tu espacio íntimo, y tu carrera como cantante se estrella contra la realidad. ¿Qué ha pasado? ¿A dónde ha escapado tu vozarrón de Pavarotti?
Una vez más, la ciencia nos responde a estas cuestiones.

En esta ocasión, no es la psicología quien interviene, como podría creerse, sino que es la física nuestra principal aliada, y nos otorga una acústica extraordinaria que convierte nuestros endebles gorjeos en música celestial. ¡Además, mejora nuestra autoestima y nos hace sentir tan bien, que nos impulsa a darnos un concierto!

¡Y no es de extrañar que en algún cantante haya optado por grabar algún tema en el baño! Por ejemplo, la parte vocal de L.A. Woman , The Doors, fue grabada en el baño debido a la reverberación natural de la habitación.

“La canción “Chained” mantuvo su versión original grabada en el baño. Intentamos regrabarlo en un estudio, pero era imposible conseguir el mismo sonido”- Nadine Coyle.

Es fácil advertir que la forma, el tamaño, y el material que componen nuestras duchas, potencian nuestra voz de un modo muy peculiar, pero en realidad, para explicar este fenómeno, debemos focalizarnos en cuatro factores principales: reverberación, resonancia, absorción y volumen.

*REVERBERACIÓN:

La reverberación refuerza la intensidad del sonido al mismo tiempo que modifica su timbre, enriqueciendo la sonoridad.

Tiene su origen en las sucesivas reflexiones de las ondas sonoras sobre objetos sólidos, especialmente paredes y superficies planas.   

Probablemente este concepto te recuerde al efecto producido en una iglesia, una cueva o una sala grande, ¿verdad?

Entonces, imaginemos por un momento, que nos encontramos por ejemplo en una cueva: aún cuando ya ha finalizado el tiempo de emisión del sonido, el oyente continúa percibiéndolo, siguen llegando los sonidos reflejados, desapareciendo primero los que han recorrido menos trayecto hasta el oyente y, progresivamente, los demás, hasta que la intensidad se hace inferior a la umbral (60 db) y el sonido se extingue.

 “Pero a mí no me convence, en una cueva puedo apreciar el eco, y en mi ducha no.”-te estarás diciendo.

¡No tan deprisa! Cabe destacar una sutil diferencia entre ambos espacios.

Cuando tu oído percibe en primer lugar el sonido directo, un mecanismo en la zona interna de este órgano se pone en marcha, pero cuando la energía de la onda desaparece, las partes del oído en movimiento no pueden detenerse de repente porque están obligadas por inercia a seguir agitándose, como pudiera ocurrirle a un coche en movimiento…y antes de que pudieran detenerse por completo, les llega la energía de la onda reflejada. El oyente no se ha dado cuenta de que eran dos oleadas de energía porque ocurrió muy rápido.

Sin embargo, cuando hablamos de eco, nos parece que escuchamos varias ondas. Esto se debe a que, el retraso de la onda reflejada es tal, que para cuando llegue, ya se ha detenido el movimiento de las piezas móviles del oído. Esta demora depende en buena medida del tamaño del lugar y la cercanía entre las paredes y la fuente de sonido.

Si estamos en un espacio cerrado, un sinfín de ondas nos llegan de todas partes, tan seguidas que refuerzan y prologan la sensación producida por la onda directa. ¡Esto es la reverberación!

*RESONANCIA:

Por otro lado, veamos la similitud con un instrumento musical: el efecto de caja de resonancia.

 En un instrumento de cuerda, las cuerdas, transfieren al aire muy poca energía sonora. Al pasar esta vibración a la caja de resonancia a través del puente, varios tonos harán resonar ciertas zonas de la caja: se produce la amplificación de frecuencias determinadas. Es decir, un aumento en la amplitud de ciertas ondas. Otras, no entrarán en resonancia y desaparecerán tras cierto número de reflexiones sin experimentar un refuerzo en su sonoridad. (Además, dependiendo de cuáles sean las frecuencias que se intensifiquen, se producirá un timbre u otro.) Este mismo efecto, llamado resonancia, se produce de igual modo cuando entonamos en nuestra estancia de relax, y la sonoridad de las frecuencias más bajas se acentúa.

Las resonancias se explican porque cada objeto vibra según unas frecuencias concretas (frecuencias propias). Si al objeto se le hace vibrar con una frecuencia igual a la suya propia, se produce una correlación de fase y aumenta la amplitud de la vibración.

*ABSORCIÓN:

Cuando la onda sonora se propaga, las moléculas de ese medio material oscilan en la dirección de propagación, pero, como consecuencia del rozamiento, de la viscosidad…, esas oscilaciones transfieren energía al entorno, por lo que la intensidad de la onda disminuye conforme penetra en el medio.

Algunos materiales absorben mejor que otros la energía transportada por las ondas. Los azulejos y el mármol, tienen un coeficiente de absorción muy pequeño, y en general, las duchas son rectángulos cerrados con superficies poco absorbentes. Sin embargo, en un dormitorio, todo el mobiliario absorbe el sonido rápidamente.

Además, los tonos con mayor frecuencia, (los más agudos), son absorbidos más facilmente y esto nos proporciona la sensación de que cantamos mejor, ya que en las notas graves es donde menos desafinamos los aficionados generalmente. 

*VOLUMEN:

Las ondas tardan más en desaparecer si no hay obstáculos y no estamos en espacio abierto. La reflexión del sonido tarda más o menos en regresar dependiendo del tamaño del lugar. Es decir, se mantiene más tiempo en el aire después de emitir cada sonido.  

En nuestro caso,las ondas encuentran rápidamente una buena superficie donde reflejarse, y se intensifica el sonido porque hay “más ondas”. A mayor volumen, más notorio.

Finalmente, nuestra voz depende también de la hidratación de las cuerdas vocales.

Éstas se recubren de una fina capa de líquido originada por los pulmones principalmente; actúa como lubricación y protección y además favorece el movimiento de los pliegues vocales.

Así pues, la hidratación interviene en el mecanismo vibratorio de las cuerdas vocales. Entonces el vapor de agua facilita la producción de sonidos.

En resumidas cuentas:

Cantar en el baño mejora nuestra sensación de bienestar, no sólo por cómo nos afecta la música anímicamente, sino también porque la acústica de este espacio nos otorga una sensación ilusoria de profundidad y potencia en nuestra voz mediante la reverberación, la resonancia, y la falta de absorción principalmente. ¡Pero no pierdas la esperanza, quizás con un poco de práctica, consigas cantar tan bien como en la ducha!