SERGIO RUIZ; Actividad Física: camino hacia el bienestar.

Vivimos en un mundo en el que todo se produce de manera acelerada. El modo de vida de la sociedad actual está caracterizado por las prisas, horarios imposibles, falta de tiempo, etc. Harmut Rosa, un sociólogo alemán, plantea que la aceleración es el elemento central de la modernización y, consecuentemente, el concepto clave de nuestra era. En nuestros días, todos vamos empujados, o quizás atraídos, por una sociedad que cada vez nos ofrece más cosas pero, que a cambio, nos exige cada vez más de nosotros mismos. Y yo me hago una pregunta: ¿Quién nos marca el ritmo? Visto de la manera anterior, posiblemente, en la mayoría de las cabezas retumbe una respuesta: el tiempo. Pero, ¿en qué gastamos nuestro tiempo? Despertador, ducha rápida, desayuno breve, coche (quizás cojas el transporte público), atasco, una pausa para comer algo, trabajo, coche (quizás vuelvas a coger el transporte público), atasco, cena y cama. Quizás, incluso tengas tiempo para subir una foto a Instagram, y actualizar tu estado de Facebook. Vida acelerada. Haz más y más rápido. Perfectamente, podría ser el eslogan de una gran empresa pero, paradójicamente, puede ser una buena definición para el modo de vida de nuestro siglo XXI. Aunque, espera. Quizás la siguiente definición sea aún mejor: ansiedad, estrés, disminución del descanso, insomnio, problemas digestivos, y un sinfín de enfermedades que aumentarán su incidencia en tu cuerpo en los próximos años, y que disminuirán tu calidad de vida. Porque sí, esto también está relacionado con el modo de vida de la sociedad a la que pertenecemos.

Al principio de todo esto, te hacia una pregunta: ¿Quién nos marca el ritmo? Y ahora, te ofrezco una respuesta totalmente diferente. Como Gandalf le decía a Frodo (si eres un fan del “Señor de los Anillos” lo recordaras): “Sólo de ti depende que hacer con el tiempo que se te ha entregado”.

Yo te propongo algo. Relájate, deja de mirar el reloj y, disfruta de cada momento. Levanta el pie del acelerador. Conecta con tu cuerpo. Y para ello, te doy una herramienta. Es fácil, sencilla y, está a tu alcance. Es la siguiente: actividad física.

Y es que, la actividad física aumenta los niveles de serotonina, neurotransmisores que se encuentran en el sistema nervioso central, y que tienen entre sus funciones regular el deseo de saciedad después de ingerir alimentos, equilibrar el deseo sexual, ayudar a controlar emociones relacionadas con la angustia, la depresión, la ansiedad o la agresividad. Estos niveles pueden verse afectados por desórdenes en las rutinas diarias, y realizar actividad física ayuda a mantenerlos en equilibrio. Y por si fuera poco, está comprobado que estimular su producción genera bienestar.

Además, la actividad física regular también segrega otra hormona llamada “endorfinas”, o a lo que en el amor se le conoce como el “opio de la pareja”, ya que nos permite sentir felicidad, alegría, euforia, e incluso es un analgésico natural, pues reduce el sentimiento de dolor. Ojo, ¿he dicho dolor? Palabra tabú para muchos.

Una de las mayores dificultades que tiene que la actividad física se implante es que se asocia con la concepción falsa de que tiene que ser dolorosa. Quizás el dolor te pueda hacer abandonar en mitad de tu actividad. Sí, conozco esa sensación. Yo también me he preguntado en algún momento: “¿Para qué estoy haciendo esto si me duele? Si no puedo más con mi cuerpo…”; “¿En qué momento se me ocurrió salir a correr? Vaya agujetas tengo en las piernas…”; “Mañana no vuelvo al gimnasio, menos mal que solo he pagado el primer mes…”.

La actividad física no es un símil de la vida acelerada de la sociedad actual. Aquí, no sirve el “haz más y más rápido”. Aquí, lo que sirve es buscar una actividad que te motive, empezar poco a poco y plantearse objetivos realistas. De esta manera, lo convertirás en rutina, aumentara tu calidad de vida, e influirá directamente en tu autoconfianza, autopercepción y disciplina para enfrentar y superar retos. En otras palabras, te enganchara, puesto que la tercera hormona que segrega la actividad física es conocida como “dopamina”, y aunque no es bueno ser adicto a nada (sí, la adicción al ejercicio físico también puede provocar serios problemas), esta hormona te hará experimentar una sensación placentera, lo cual te hace crear un vínculo con la actividad que estas realizando, y a su vez reduce otras fuentes de placer menos saludables.

Después de todo, si ahora te vuelvo a preguntar, que quién marca tu ritmo, ¿qué me contestarías? Probablemente, la respuesta siga siendo el tiempo, porque seguimos sin poder controlarlo, pero sí que espero que a partir de ahora la actividad física forme parte de él, y que utilices ésta herramienta para continuar por el camino del bienestar dentro de la vida acelerada que promueve nuestra sociedad actual.

Aunque, ya sabes…: “Sólo de ti depende que hacer con el tiempo que se te ha entregado”.

Advertisements